Bien es sabido por los amantes de la vieja escuela, que lo que ahora es un servicio de belleza masculino, en el cual podremos encontrar desde un afeitado a navaja, un corte de pelo preciso, un masaje facial o simplemente un compendio de pedicura y manicura, así como el mantenimiento de los peinas o la venta de productos solo de índole de higiene y cosmética, dista mucho de su origen.
Lo que hoy en día son locales aclimatados y surtidos de material higiénicamente tratado, una decoración llamativa, elegante, atractiva, y los grandes carteles con nombres tipográficamente perfectos y como no en sus puertas aquel mítico poste bicolor que ya sea estático, o en su versión mas moderna un sistema eléctrico hace que tengan unas luces de fulgurosos neones que rotan informando e aquí la barbería a todo transeúnte.
Ya que como empezábamos a relatar al principio, en los viejos tiempos el barbero ejercía a su vez de medico ambulante, cirujano de pequeñas y cruentas cirugías con métodos tan crueles como sangrías o amputaciones, con unas simples sillas o camastros de fácil montaje y transporte, así como o bien unos tendales, carpas, tiendas o incluso una carreta seudolimpia, todo con el fin de facilitar la recogida y partida hacia nuevos pueblos o asentamientos, debido a su morfología nómada. Estos Cirujano-barberos tenían la costumbre de limpiar en un cubo de agua aquellos trapos que utilizaban como gasa, cobertor, etc... en sus rituales médicos, y dejarlos secar colgados de un mástil que cual palo mayor soportaba el peso de sus tiendas y similares.
Debido a la escasa higiene y la falta de apurado en la limpieza de esos paños, la sangre que caía teñía las telas de un profundo rojo que con el viento creaba un efecto visual de onduladas líneas rojas sobre lo que en su día había sido un mástil blanco. Tal efecto hacia que la gente a simple vista supiera donde tenia que ir, con el tiempo y la nueva educación, se dejo atrás la tradición quirúrgica del barbero, partiendo en dos el oficio, por un lado los barberos, la estética, los masajes, y la conexión con los fumaderos de opio y la prostitución. (aunque eso es otra historia) y por otro lado los practicantes médicos, oleicos, curanderos, médicos de campaña, científicos y artistas mortuorios, pero eso es otra historia)
Así pues cada vez que vayan al barbero, recuerden que al menos no saldrán sangrando... bueno, todo depende de la destreza claro esta.


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