En antaño los médicos, visitadores o curanderos llegaban a las casas a toda prisa y dada la escasez de recursos muchas veces su llegada era tardía por lo que apresurados dejaban sus bártulos encima de la cama del paciente, con lo cual ante aquella imagen bucólica y triste los familiares veían como el doctor no estaba pendiente del sombrero, ya que el respeto y el tiempo harían que pudiera acomodar mejor sus enseres. Con lo cual al ver el sombrero en la cama la noticia del fallecimiento ya era más que notable.
Esa tradición no escrita llegó hasta nuestros tiempos en aquellos médicos de campaña y pueblos, hasta el día de hoy en que vemos su símil actual...en los guantes quirúrgicos, pues si vemos los guantes en la cama o en el suelo .. denota que ya no hay nada más que hacer.
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